LOS EFECTOS DEL CIGARRO EN LA PIEL

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El daño que produce fumar es uno de los agresores más dañinos para nuestro organismo y para nuestra piel. esto puede llevar al envejecimiento precoz, ya que hay una pérdida de la elasticidad cutánea y también debido a este hábito, es que el colágeno que es el responsable de la firmeza de nuestra piel se va degradando por los efectos dañinos de la nicotina y el alquitrán, esto provoca la aparición de arrugas,que combinado con una disminución en la circulación de la sangre que se asocia a los fumadores, lleva a un envejecimiento acelerado. Si te fijas la piel de los fumadores tienen una palidez grisácea conocida como ‘rostro del fumador’, se presenta deshidratación, ojeras, aspecto demacrado, arrugas pronunciadas especialmente en labios, pómulos y ojos estas son estrechas, profundas y con contornos bien marcados. El fumar provoca acné, cáncer cutáneo y alteraciones en la estética bucal (aumento de la placa bacteriana, mayor riesgo de gingivitis, irritación de mucosas y encías, color amarillento de los dientes), a esto se le debes sumar que su consumo produce radicales libres que afectan de diversas formas la oxidación prematura, “por eso la piel de la gente que fuma envejece más rápido”. Sumado a
una disminución de la vitamina A, encargada de proteger a la piel de dichas moléculas.

tabaco

El humo del tabaco afecta negativamente a la piel de dos formas: el aire contaminado con humo seca la piel y fumar reduce la cantidad de flujo sanguíneo que llega a ésta, lo que la priva de oxígeno y otros nutrientes esenciales y provoca deshidratación en la superficie cutánea. La piel de la mujer se ve más afectada por el tabaco que la del hombre debido a su delicadeza. La nicotina eleva los niveles de vasopresina, una hormona que estimula la contracción de las fibras musculares, aumenta la presión sanguínea y disminuye los estrógenos en mujeres, lo que favorece la aparición de sequedad y atrofia cutánea, además de la posibilidad de la aparición de vello.

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Problemas de cicatrización

Además es importante destacar los trastornos que ocasiona el tabaco en la cicatrización de las heridas. Esto se pudo comprobar por primera vez en la década de los 70. Posteriormente, en estudios realizados a pacientes que se sometieron a operaciones estéticas, se demostró que las mujeres que seguían fumando tras la cirugía tenían una cicatrización lenta y peor, ya que el humo afecta a la oxigenación de los tejidos, disminuyendo la circulación e intoxicando la sangre.

¡Ahora decides tu…. ¡¡Seguirás fumando!!….

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